¿Cuántos kilómetros camina un camarero durante su jornada? La respuesta puede sorprenderte: un camarero recorre entre 8 y 15 kilómetros diarios durante un turno típico de 8 horas. Esta cifra se incrementa significativamente durante eventos especiales, fines de semana o temporadas altas, cuando algunos profesionales pueden llegar a superar los 20 kilómetros diarios.
Si trabajas en hostelería, ya sea como camarero, recepcionista, cocinero o cualquier otro puesto que requiera estar de pie durante largas horas, este artículo está diseñado específicamente para ti.
Esta guía te ayudará a entender por qué tus pies sufren durante la jornada laboral, qué lesiones son más frecuentes en tu sector y, lo más importante, cómo prevenir y tratar estos problemas para mantener una carrera profesional saludable y sin dolor. Desde estrategias preventivas hasta protocolos de recuperación, encontrarás herramientas prácticas que puedes implementar inmediatamente en tu rutina laboral.
El impacto real de trabajar de pie en la industria hostelera
El sector de la hostelería presenta desafíos únicos para la salud podológica que van más allá del simple hecho de estar de pie. Los profesionales de este sector enfrentan una combinación de factores que convierten sus pies en las principales víctimas de sus condiciones laborales: largas jornadas sin descansos adecuados, superficies duras como baldosas o cemento, movimientos repetitivos de ida y vuelta, cargas de peso adicional y la presión constante de mantener un ritmo acelerado.
La biomecánica del pie durante estas actividades laborales difiere significativamente de la caminata normal. Mientras que caminar implica un movimiento fluido con fases de apoyo y despegue, el trabajo en hostelería requiere estar de pie de manera estática durante períodos prolongados, combinado con caminatas rápidas y cambios frecuentes de dirección.
Esta combinación somete a los pies a un estrés continuo que puede sobrecargar estructuras específicas.
Los suelos duros característicos de cocinas, comedores y áreas de servicio no proporcionan amortiguación natural, lo que significa que cada paso genera un impacto directo que se transmite desde el talón hasta la columna vertebral.
A diferencia de superficies naturales que absorben parte del impacto, los suelos industriales devuelven toda la energía al cuerpo, multiplicando el estrés sobre articulaciones, tendones y músculos.
La carga de trabajo mental también influye en la salud podológica. El estrés y la presión constante pueden provocar tensión muscular que se refleja en la postura y la forma de caminar, creando compensaciones que pueden predisponer a lesiones.
Además, la necesidad de mantener un ritmo acelerado a menudo impide que los trabajadores presten atención a las señales tempranas de fatiga o dolor que envían sus pies.

Perfiles profesionales y riesgos específicos en hostelería
Cada puesto en hostelería enfrenta desafíos específicos para la salud podológica que requieren estrategias de prevención diferenciadas. La comprensión de estos riesgos particulares permite desarrollar protocolos de cuidado más efectivos y personalizados para cada función laboral. Vamos a verlo con detalle:
Camareros de sala y personal de servicio
Los camareros de sala enfrentan el mayor volumen de desplazamientos durante su jornada laboral. Su trabajo requiere movimientos constantes entre mesas, cocina y barra, a menudo cargando bandejas pesadas que alteran su centro de gravedad y modifican la biomecánica normal de la marcha.
Esta combinación de alta movilidad y cargas adicionales los convierte en el grupo con mayor riesgo de desarrollar lesiones por sobrecarga.
Los movimientos repetitivos de giros y cambios de dirección para servir mesas, especialmente en espacios reducidos, someten los tobillos y los pies a torsiones frecuentes que pueden predisponer a lesiones ligamentosas. La necesidad de mantener el equilibrio mientras cargan peso adicional requiere un trabajo muscular intenso de los músculos estabilizadores del pie y tobillo.
Por otro lado, la presión temporal durante las horas punta puede llevar a los camareros a adoptar posturas y movimientos inadecuados para ganar velocidad, comprometiendo la biomecánica natural y aumentando el riesgo de lesiones agudas como esguinces o lesiones por sobrecarga como tendinopatías.
Un camarero recorre entre 8 y 15 kilómetros diarios durante un turno típico; en eventos especiales, fines de semana o temporada alta puede superar los 20 kilómetros.
Recepcionistas y personal de hotel
El personal de recepción y conserjes enfrentan un tipo diferente de estrés podológico caracterizado por largos períodos de bipedestación estática. Permanecer de pie en la misma posición durante horas puede ser más problemático que caminar distancias largas, ya que los músculos no tienen la oportunidad de contraerse y relajarse de manera rítmica.
La bipedestación prolongada compromete el retorno venoso, ya que la contracción muscular de las pantorrillas actúa como una bomba que ayuda a impulsar la sangre de vuelta al corazón. Cuando esta "bomba muscular" no funciona adecuadamente, puede desarrollarse estasis venosa, una afección que consiste en la circulación lenta de la sangre en las venas que puede derivar en problemas circulatorios como varices, trombos y edemas.
Este grupo profesional también debe mantener una postura erguida y profesional durante toda la jornada, lo que puede generar tensión muscular adicional en la cadena posterior, afectando indirectamente la biomecánica del pie y aumentando la fatiga plantar.
Personal de cocina
Los cocineros y personal de cocina trabajan en uno de los entornos más desafiantes para los pies. Las cocinas profesionales combinan suelos duros y antideslizantes con ambientes húmedos, calientes y a menudo resbaladizos. La necesidad de calzado de seguridad, aunque protege contra accidentes, a menudo compromete la comodidad y el soporte biomecánico.
El trabajo en cocina requiere movimientos precisos y rápidos en espacios reducidos, a menudo sobre superficies mojadas o grasosas que requieren adaptaciones constantes de la postura para mantener el equilibrio. Esta adaptación continua puede sobrecargar diferentes grupos musculares del pie y tobillo.
La exposición prolongada al calor puede aumentar la sudoración del pie, creando un ambiente húmedo dentro del calzado que predispone a problemas dermatológicos, infecciones fúngicas y formación de ampollas.
Personal de limpieza y mantenimiento
Este grupo profesional combina largos períodos de pie con movimientos repetitivos de agacharse, estirarse y cambios frecuentes de posición. El uso de equipamiento pesado como aspiradoras o máquinas de limpieza puede alterar la postura natural y crear desequilibrios que se reflejan en la biomecánica del pie.
Los movimientos de limpieza, especialmente el fregado de suelos, requieren posturas en las que el peso corporal se distribuye de manera desigual entre ambos pies, lo que puede provocar sobrecargas asimétricas y desarrollo de compensaciones musculares.

Factores de riesgo específicos del entorno laboral hostelero
El entorno de trabajo en hostelería presenta características únicas que multiplican el riesgo de desarrollar lesiones podológicas. Estos factores ambientales y estructurales actúan de manera sinérgica, creando condiciones que pueden sobrecargar las capacidades adaptativas del pie y predisponer a lesiones tanto agudas como por sobrecarga.
Superficies de trabajo y su impacto
Los suelos de establecimientos hosteleros están diseñados prioritariamente para la funcionalidad, higiene y seguridad, no para el confort. Las baldosas de cerámica, el cemento pulido y los suelos de resina epoxi son superficies extremadamente duras que no proporcionan amortiguación natural al impacto del pie durante la marcha.
Estas superficies devuelven íntegramente la energía del impacto al sistema musculoesquelético, multiplicando el estrés sobre estructuras como el talón, el arco plantar y las articulaciones metatarsofalángicas. A lo largo de una jornada laboral, este impacto acumulativo puede superar fácilmente la capacidad de adaptación de los tejidos blandos del pie.
La textura antideslizante, aunque necesaria para la seguridad, puede crear fricción adicional con el calzado, especialmente cuando hay presencia de líquidos o residuos de alimentos. Esta fricción incrementada puede provocar mayor desgaste del calzado y alteraciones en la biomecánica normal de la marcha.
Condiciones ambientales adversas
Las cocinas profesionales mantienen temperaturas elevadas que pueden superar los 35-40°C durante las horas punta, combinadas con altos niveles de humedad por la cocción y el vapor. Estas condiciones aumentan significativamente la sudoración del pie, creando un microambiente húmedo dentro del calzado que favorece el crecimiento bacteriano y fúngico.
La humedad excesiva ablanda la piel del pie, haciéndola más susceptible a la formación de ampollas por fricción y más vulnerable a infecciones cutáneas. Además, los pies húmedos pierden adherencia dentro del calzado, aumentando el riesgo de deslizamientos internos que pueden provocar rozaduras y lesiones.
Los cambios bruscos de temperatura, como pasar de una cámara frigorífica a la cocina caliente, pueden afectar la circulación sanguínea del pie y alterar la sensibilidad, comprometiendo la propiocepción necesaria para mantener el equilibrio y la estabilidad.
Presión temporal y estrés laboral
Las horas punta en hostelería generan una presión temporal intensa que puede llevar a los trabajadores a comprometer su biomecánica natural en favor de la velocidad. Los movimientos apresurados, las cargas inadecuadas y los cambios bruscos de dirección aumentan exponencialmente el riesgo de lesiones agudas.
El estrés laboral genera tensión muscular que se refleja en la postura corporal y la forma de caminar. La tensión en los músculos de la espalda y cuello puede crear compensaciones que alteren la biomecánica del pie, mientras que la activación del sistema nervioso simpático puede afectar la circulación periférica.
La falta de pausas adecuadas impide que los músculos del pie se recuperen de la fatiga acumulada, perpetuando un ciclo de sobrecarga que puede culminar en lesiones por estrés repetitivo.

Equipamiento esencial para la salud podológica en hostelería
La selección adecuada del equipamiento es fundamental para prevenir lesiones podológicas en el entorno laboral hostelero. Más allá de cumplir con los requisitos básicos de seguridad, el equipamiento debe proporcionar soporte biomecánico, gestión de la humedad y comodidad durante jornadas prolongadas de actividad intensa.
Calzado profesional: más allá de la seguridad
La elección del calzado profesional en hostelería tradicionalmente se ha centrado en aspectos de seguridad como la resistencia al deslizamiento, protección contra líquidos y facilidad de limpieza. Sin embargo, es igualmente importante considerar aspectos biomecánicos que influyan directamente en la salud podológica a largo plazo.
El calzado ideal para hostelería debe combinar las características de seguridad obligatorias con un soporte adecuado del arco plantar, amortiguación en el talón y antepié, y un ajuste anatómico que evite puntos de presión excesiva. La suela debe proporcionar estabilidad lateral para los movimientos multidireccionales característicos del trabajo en hostelería.
Es fundamental que el calzado permita cierta ventilación para controlar la humedad y temperatura interna, aunque esto debe equilibrarse con los requisitos de protección contra salpicaduras y líquidos. Los materiales internos deben ser antimicrobianos y de secado rápido para mantener un ambiente saludable dentro del zapato.
La altura del tacón debe ser mínima pero suficiente para proporcionar un drop (diferencia de altura entre talón y antepié) que facilite una biomecánica natural de la marcha. Un drop de 6-10 mm suele ser apropiado para la mayoría de trabajadores de hostelería.
Calcetines técnicos: la primera línea de defensa
Los calcetines representan la interfaz directa entre el pie y el calzado, convirtiéndolos en un elemento crucial pero a menudo subestimado del equipamiento profesional. Los calcetines convencionales de algodón, aunque cómodos inicialmente, retienen la humedad y pueden contribuir a problemas como ampollas, infecciones fúngicas y mal olor.
Los calcetines técnicos diseñados específicamente para actividades prolongadas de pie incorporan materiales sintéticos o mezclas técnicas que alejan activamente la humedad de la piel hacia las capas exteriores del tejido, donde puede evaporarse más fácilmente. Esta gestión de la humedad es fundamental para mantener la salud dermatológica del pie durante jornadas laborales largas.
Los calcetines biomecánicos especializados, como los desarrollados por Podoks, van un paso más allá al incorporar zonas de compresión diferenciada que proporcionan soporte específico a estructuras clave del pie. El soporte del arco plantar ayuda a reducir la fatiga muscular y prevenir la sobrecarga de la fascia plantar, mientras que los acolchados en el antepié mejoran la distribución de presiones.
La construcción anatómica específica para pie izquierdo y derecho reduce los deslizamientos internos dentro del calzado, minimizando la fricción que puede llevar a la formación de ampollas. Además, las zonas de amortiguación adicional en el talón y antepié pueden complementar la amortiguación del calzado profesional.
Medias de compresión para problemas circulatorios
Para el personal que permanece de pie durante períodos prolongados, especialmente recepcionistas y personal de mostrador, las medias de compresión representan una herramienta terapéutica valiosa para prevenir problemas circulatorios. La compresión graduada ayuda a mantener el retorno venoso eficiente, reduciendo la acumulación de sangre en las piernas y pies.
Las medias de compresión ejercen mayor presión en el tobillo que disminuye gradualmente hacia la rodilla, creando un gradiente de presión que facilita el flujo sanguíneo ascendente. Esta acción mecánica puede prevenir la formación de edemas, reducir la sensación de piernas pesadas y disminuir el riesgo de desarrollar varices.
Es importante elegir el nivel de compresión apropiado para cada situación. Para prevención en trabajadores sanos, una compresión ligera (15-20 mmHg) suele ser suficiente, mientras que personas con antecedentes de problemas circulatorios pueden requerir compresiones más altas bajo supervisión médica.
La calidad del material y la construcción de las medias de compresión es crucial para asegurar durabilidad y eficacia. Los productos de calidad profesional, como las medias compresivas Podoks, están diseñados para mantener su elasticidad y propiedades de compresión incluso después de múltiples lavados y uso intensivo.

Protocolo de supervivencia para pies de camarero
Desarrollar un protocolo sistemático de cuidado podológico puede marcar la diferencia entre una carrera profesional saludable y una marcada por lesiones crónicas. Este protocolo debe dividirse en tres fases: preparación antes del turno, cuidados durante la jornada laboral y recuperación posterior al trabajo.
Preparación antes del turno: construyendo las defensas
La preparación adecuada antes de comenzar el turno puede marcar la diferencia entre terminar la jornada con comodidad o con dolor. Este protocolo de preparación debe convertirse en una rutina tan automática como ponerse el uniforme o lavarse las manos.
Comienza con una inspección visual completa de tus pies. Busca signos de enrojecimiento, hinchazón, cortes pequeños, durezas o cualquier cambio en la piel que pueda convertirse en un problema durante la jornada. La detección temprana de problemas menores puede prevenir complicaciones mayores.
Realiza ejercicios de movilización articular para preparar tobillos y pies para la actividad. Rotaciones de tobillo en ambas direcciones, flexiones plantares y dorsales, y ejercicios de separación de dedos pueden activar la circulación y preparar las estructuras para el trabajo que van a realizar.
La aplicación de productos antifricción en zonas susceptibles puede prevenir la formación de ampollas. Identifica las áreas donde habitualmente desarrollas rozaduras y aplica vaselina, vendas preventivas o productos específicos antifricción antes de ponerte los calcetines.
Asegúrate de que tu calzado esté en condiciones óptimas. Revisa que las suelas no estén excesivamente desgastadas, que no haya objetos extraños en el interior y que los cordones estén en buen estado. Un calzado en mal estado puede alterar tu biomecánica y predisponerte a lesiones.
Estrategias durante el turno: manteniendo la funcionalidad
Durante el turno de trabajo, pequeñas estrategias pueden ayudar a mantener la comodidad y prevenir la acumulación de fatiga que puede llevar a lesiones. Estas técnicas deben integrarse naturalmente en el flujo de trabajo sin comprometer la eficiencia profesional.
Siempre que sea posible, varía tu posición y distribución del peso. Si debes permanecer de pie en la misma ubicación, alterna el peso entre ambos pies cada pocos minutos. Cuando esperes en la cocina o en la barra, utiliza un apoyo para uno de los pies si está disponible, cambiando de pie periódicamente.
Aprovecha cualquier momento de pausa para realizar micro-ejercicios que reactiven la circulación. Elevarse sobre las puntas de los pies y volver a bajar, rotaciones suaves de tobillo mientras caminas, o simplemente contraer y relajar los músculos de las pantorrillas pueden ayudar a mantener la bomba venosa activa.
La hidratación es crucial no solo para el rendimiento general sino específicamente para la salud de los tejidos del pie. Los tejidos bien hidratados son más elásticos y resistentes a las lesiones. Mantén una botella de agua accesible y bebe pequeñas cantidades regularmente.
Presta atención a las señales tempranas de fatiga o molestia. El dolor es un mecanismo de protección que no debe ignorarse. Si sientes molestias localizadas, considera si puedes modificar temporalmente tu forma de caminar o distribuir el peso de manera diferente.
Cuidados después del turno: la recuperación efectiva
El período inmediatamente posterior al turno es crucial para la recuperación y puede determinar cómo te sientes al día siguiente. La fatiga acumulada durante la jornada requiere intervenciones específicas para facilitar la recuperación de los tejidos sobrecargados.
Tan pronto como sea posible, quítate el calzado profesional y permite que tus pies "respiren". El cambio a calzado más cómodo o simplemente estar descalzo puede proporcionar alivio inmediato y permitir que el pie recupere su forma natural.
Eleva los pies por encima del nivel del corazón durante al menos 15-20 minutos. Esta posición utiliza la gravedad para facilitar el retorno venoso y puede reducir significativamente la hinchazón y sensación de pesadez. Puedes hacer esto mientras revisas el móvil, ves televisión o simplemente descansas.
Los baños de contraste pueden ser especialmente beneficiosos para trabajadores de hostelería. Alterna entre agua tibia y fría, comenzando con tibia durante 3-4 minutos, seguido de fría durante 1-2 minutos, y repite el ciclo 3-4 veces, terminando siempre con agua fría. Este contraste estimula la circulación y puede reducir la inflamación.
Realiza estiramientos específicos para los músculos que han trabajado intensamente durante el turno. Los estiramientos de pantorrillas, fascia plantar y músculos intrínsecos del pie pueden ayudar a prevenir la rigidez matutina y mantener la flexibilidad.
Si has desarrollado alguna molestia durante el turno, aplica hielo envuelto en una toalla durante 15-20 minutos. El frío puede ayudar a controlar la inflamación incipiente y prevenir que problemas menores se conviertan en lesiones más serias.

Estrategias de prevención específicas por profesión
Cada puesto en hostelería requiere enfoques preventivos diferenciados que aborden los riesgos específicos de su función. La personalización de estas estrategias según las demandas particulares de cada trabajo maximiza la efectividad de las medidas preventivas y reduce significativamente el riesgo de lesiones.
Para camareros y personal de servicio
Los camareros requieren estrategias preventivas que aborden específicamente los riesgos asociados con la alta movilidad y las cargas adicionales. El entrenamiento en técnicas de levantamiento y transporte adecuadas puede reducir significativamente el estrés sobre los pies y la espalda baja.
Cuando cargues bandejas pesadas, mantén la carga lo más cerca posible del cuerpo y distribuye el peso de manera equilibrada. Evita cargar peso excesivo en un solo viaje; es preferible hacer dos viajes que arriesgar una lesión que te pueda incapacitar durante días o semanas.
Planifica tus rutas de manera eficiente para minimizar los desplazamientos innecesarios. Un camarero experimentado puede reducir significativamente sus kilómetros diarios simplemente optimizando el orden en que atiende las mesas y coordina sus viajes a la cocina.
Practica técnicas de giro seguro cuando sirvas mesas. En lugar de torcer el cuerpo mientras cargas peso, gira con todo el cuerpo, usando los pies como punto de apoyo. Esta técnica reduce el estrés sobre tobillos y rodillas.
Para personal de recepción y mostrador
El personal que permanece en posiciones estáticas requiere estrategias diferentes centradas en mantener la circulación activa y prevenir problemas posturales. La colocación de alfombras anti-fatiga en las áreas de trabajo puede proporcionar amortiguación adicional y reducir el impacto sobre las articulaciones.
Utiliza un apoyo para los pies cuando sea posible, alternando qué pie apoyas cada 15-20 minutos. Este simple cambio puede reducir significativamente la fatiga en la espalda baja y las piernas. Si no tienes un apoyo específico, cualquier objeto estable de 10-15 cm de altura puede servir.
Realiza ejercicios discretos de activación circulatoria durante tu turno. Flexiones plantares y dorsales del tobillo, rotaciones suaves, o simplemente contraer y relajar los músculos de las pantorrillas pueden realizarse de manera discreta bajo el mostrador.
Cambia tu posición corporal regularmente. Si debes permanecer en el mismo lugar, varía tu postura cada pocos minutos: distribuye el peso entre ambos pies, inclínate ligeramente hacia adelante o hacia atrás, o da pequeños pasos en el lugar.
Para personal de cocina
Los cocineros enfrentan desafíos únicos relacionados con el ambiente caliente y húmedo, superficies resbaladizas y la necesidad de calzado de seguridad. La selección cuidadosa de calcetines técnicos que gestionen eficazmente la humedad es especialmente crucial en este entorno.
Cambia los calcetines a mitad del turno si es posible, especialmente durante turnos dobles o jornadas especialmente intensas. Mantén un par de repuesto en tu taquilla para poder hacer este cambio cuando sea necesario.
Utiliza polvos antifúngicos o sprays específicos para pies si eres propenso a problemas de hongos. El ambiente cálido y húmedo de las cocinas crea condiciones ideales para el crecimiento fúngico, y la prevención es mucho más efectiva que el tratamiento.
Presta especial atención a la limpieza y secado completo de tus pies al final del turno. Los espacios entre los dedos deben secarse completamente para prevenir infecciones fúngicas. Considera usar un secador de pelo en temperatura baja si el secado con toalla no es suficiente.

Cuándo buscar ayuda profesional
Reconocer cuándo las molestias requieren atención profesional puede prevenir que problemas menores se conviertan en lesiones crónicas que afecten tu capacidad laboral a largo plazo. El sector hostelero tiene una cultura de "resistir el dolor" que puede ser contraproducente para la salud podológica.
El dolor persistente que no mejora con descanso y cuidados básicos después de 48-72 horas requiere evaluación profesional. En el contexto laboral, esto significa dolor que interfiere con tu capacidad para realizar tu trabajo de manera normal o que requiere modificaciones constantes en tu forma de caminar o estar de pie.
Los cambios en la sensibilidad del pie, como entumecimiento, hormigueo o sensación de "quemazón", pueden indicar problemas neurológicos que requieren atención inmediata. Estos síntomas nunca deben ignorarse, ya que pueden empeorar rápidamente sin tratamiento adecuado.
La hinchazón persistente que no se resuelve con elevación y descanso puede indicar problemas circulatorios o inflamatorios que requieren diagnóstico profesional. Si la hinchazón se acompaña de enrojecimiento, calor local o dolor intenso, busca atención médica inmediata.
Los cambios en la piel como úlceras que no cicatrizan, infecciones recurrentes o decoloración significativa pueden indicar problemas vasculares o dermatológicos que requieren tratamiento especializado.
Un podólogo puede realizar una evaluación integral que incluya análisis de la biomecánica, estudio de presiones plantares y recomendaciones específicas para tu entorno laboral. Esta evaluación puede identificar factores de riesgo específicos y proporcionar estrategias preventivas personalizadas.
Conclusiones
La salud podológica en el sector hostelero no es un lujo sino una necesidad profesional que puede determinar la longevidad y calidad de tu carrera. Los datos que muestran que el 40% de las bajas laborales están relacionadas con problemas de los pies subrayan la importancia de adoptar un enfoque proactivo en el cuidado podológico.
La combinación de largas jornadas de pie, superficies duras, ambientes adversos y presión temporal crea un escenario perfecto para el desarrollo de lesiones podológicas. Sin embargo, con el conocimiento adecuado y la implementación de estrategias preventivas específicas, es posible mantener unos pies sanos a lo largo de toda la carrera profesional.
La inversión en equipamiento adecuado, incluyendo calzado profesional de calidad y calcetines técnicos especializados, debe considerarse como una inversión en tu salud y capacidad laboral a largo plazo. Los beneficios de esta inversión se reflejan no solo en mayor comodidad diaria sino en la prevención de gastos médicos y pérdidas laborales futuras.
El protocolo de supervivencia presentado en esta guía puede implementarse inmediatamente y adaptarse a las necesidades específicas de cada puesto de trabajo. La clave está en la consistencia: las pequeñas acciones realizadas diariamente tienen un impacto acumulativo mucho mayor que las intervenciones esporádicas.
Recuerda que cuidar tus pies no es solo una cuestión de comodidad personal sino también de rendimiento profesional. Unos pies sanos te permiten mantener la energía, concentración y eficiencia necesarias para destacar en tu trabajo, contribuyendo tanto a tu bienestar personal como al éxito del establecimiento donde trabajas.
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