Los viajes largos, ya sean en avión, automóvil, tren o autobús, pueden convertirse en una experiencia agotadora para nuestros pies. Más de 300 millones de personas viajan en vuelos de larga distancia cada año, y muchas más realizan trayectos largos por carretera. Sin embargo, pocos viajeros consideran el impacto que estos desplazamientos pueden tener en la salud de sus pies y la circulación de las piernas.
La inmovilidad prolongada, los cambios de presión y la restricción del espacio durante los viajes pueden desencadenar problemas que van desde la simple hinchazón hasta complicaciones graves como la trombosis venosa profunda.
Entender estos riesgos y conocer las estrategias de prevención adecuadas puede marcar la diferencia entre llegar a tu destino sintiéndote fresco y renovado, o experimentar molestias que afecten el disfrute de tu viaje.
Riesgos para la salud podológica durante viajes largos
Los viajes largos presentan desafíos únicos para nuestro sistema circulatorio y la salud de nuestros pies. La combinación de factores como la inmovilidad, la presión atmosférica alterada (en el caso de los vuelos) y las posturas forzadas puede crear condiciones que favorecen la aparición de problemas de salud que van desde molestias menores hasta complicaciones potencialmente graves.
Trombosis venosa profunda (TVP)
La trombosis venosa profunda es, sin duda, la complicación más seria asociada a los viajes largos. Esta condición ocurre cuando se forma un coágulo de sangre en las venas profundas de las piernas, generalmente en la pantorrilla o el muslo. Aunque la incidencia absoluta es relativamente baja, las consecuencias pueden ser devastadoras.
Según la investigación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) a través del proyecto WRIGHT, el riesgo de desarrollar tromboembolismo venoso se duplica aproximadamente después de viajes de cuatro horas o más.
Sin embargo, incluso con este riesgo aumentado, el riesgo absoluto de desarrollar TVP si permaneces sentado e inmóvil durante más de cuatro horas sigue siendo relativamente bajo, aproximadamente 1 en 6,000.
Los vuelos de 8 a 10 horas o más representan el mayor riesgo. En algunos casos, la TVP se disuelve por sí sola, pero en casos más graves puede causar dolor, hinchazón y calor en la pierna afectada, o desprenderse y viajar a los vasos sanguíneos de los pulmones, causando embolia pulmonar.
Factores de riesgo adicionales:
- Ser mayor de 40 años.
- Padecer obesidad.
- Altura extrema (más de 1.9 metros o menos de 1.6 metros).
- Uso de anticonceptivos orales.
- Trastornos hereditarios de la coagulación.
- Embarazo y el período posparto.
- Cirugía reciente.
- Antecedentes personales o familiares de coágulos sanguíneos.
Hinchazón y edema
La hinchazón de pies y tobillos durante los viajes es extremadamente común y generalmente inofensiva, pero puede resultar muy incómoda. Esta condición, conocida médicamente como edema, ocurre cuando el líquido se acumula en los tejidos de las extremidades inferiores.
Durante vuelos largos o viajes en automóvil, factores como la baja presión de cabina en los aviones, la deshidratación y la inmovilidad prolongada contribuyen a que la sangre se acumule en las piernas. Cuando permanecemos sentados durante períodos extensos sin movernos, la sangre puede comenzar a acumularse en ciertas áreas, principalmente las piernas.
Causas específicas del edema en viajes:
- La inmovilidad reduce la efectividad de la bomba muscular de las pantorrillas.
- Los cambios en la presión atmosférica afectan la distribución de fluidos.
- La deshidratación altera el equilibrio de electrolitos.
- Las posturas forzadas comprimen los vasos sanguíneos.
Síndrome de la clase turista
Aunque este término se ha popularizado para describir diversos problemas relacionados con viajes largos en espacios reducidos, médicamente se refiere específicamente a los problemas circulatorios causados por la inmovilidad prolongada en asientos estrechos. Los asientos de clase económica, con su espacio limitado para las piernas, exacerban estos problemas al restringir aún más el movimiento y comprimir los vasos sanguíneos.
Preparación antes del viaje
Una preparación adecuada antes del viaje puede reducir significativamente los riesgos para la salud de tus pies y mejorar tu comodidad durante el trayecto. La planificación debe comenzar días, o incluso semanas, antes de la partida, especialmente si tienes factores de riesgo para problemas circulatorios.
Consulta médica previa
Si tienes antecedentes de coágulos sanguíneos, problemas circulatorios, has tenido cirugía reciente o tienes otros factores de riesgo, es crucial consultar con tu médico antes de emprender un viaje largo.
Tu médico puede recomendar medidas preventivas específicas, como medicamentos anticoagulantes o dispositivos de compresión especializados.
Elección del calzado apropiado
La selección del calzado para viajes largos requiere un equilibrio entre comodidad, funcionalidad y facilidad de uso. Durante vuelos largos o viajes en automóvil, tus pies tienden a hincharse, por lo que necesitas zapatos que se adapten a estos cambios.
Características del calzado ideal para viajar
Comodidad ante todo: Los zapatos deben ser cómodos desde el primer momento. No es momento para estrenar calzado nuevo o usar zapatos que requieran un período de adaptación. Si no puedes usarlos todo el día sin molestias, probablemente no deberías llevarlos en un viaje.
Facilidad para ponerse y quitarse: En los controles de seguridad de los aeropuertos necesitarás quitarte los zapatos rápidamente. Los zapatos con cordones complicados o múltiples hebillas pueden crear demoras innecesarias. Los slip-on, zapatos con velcro o cordones elásticos son opciones prácticas.
Transpirabilidad: Los materiales que permiten la ventilación ayudan a prevenir que los pies se sientan pegajosos en vuelos largos. Los materiales naturales como el cuero o las telas técnicas modernas ofrecen mejor transpirabilidad que los sintéticos básicos.
Soporte adecuado: Busca zapatos con buen soporte del arco, amortiguación suficiente y una suela que ofrezca estabilidad. Esto es especialmente importante si tendrás que caminar largas distancias en aeropuertos o durante escalas.
Hidratación y preparación física
Comienza a hidratarte bien antes de tu viaje y continúa bebiendo mucha agua durante todo el trayecto. Una hidratación adecuada ayuda a tu cuerpo a mantener una buena circulación sanguínea y puede prevenir la retención de líquidos que contribuye a la hinchazón.
Sin embargo, es importante encontrar un equilibrio. Beber demasiada agua puede resultar en viajes frecuentes al baño, lo que puede ser problemático durante vuelos largos o viajes por carretera con paradas limitadas.

Calcetines de compresión: ciencia y aplicación práctica
Los calcetines de compresión se han convertido en una herramienta fundamental para la prevención de problemas circulatorios durante viajes largos. Su efectividad está respaldada por evidencia científica sólida que demuestra beneficios significativos en la prevención de la trombosis venosa profunda y la reducción del edema.
Evidencia científica
Una revisión sistemática de Cochrane que analizó datos de 2,918 personas en 12 ensayos clínicos randomizados encontró evidencia de alta calidad de que usar calcetines de compresión redujo el riesgo de trombosis venosa profunda (TPV) asintomática cuando se viajaba en un vuelo de más de cuatro horas.
Los estudios han demostrado que entre los pacientes quirúrgicos que usaron calcetines de compresión antes y después de la cirugía, solo el 9% desarrolló TVP, comparado con el 21% de aquellos que no usaron calcetines de compresión. De manera similar, un estudio que comparó 15 ensayos encontró que usar calcetines de compresión podría reducir el riesgo de TVP hasta en un 63% en casos quirúrgicos.
Mecanismo de acción
Los calcetines de compresión funcionan aplicando presión graduada a las piernas, siendo más ajustados en el tobillo y gradualmente menos ajustados hacia arriba en las pantorrillas y muslos. Esta presión graduada ayuda a:
Mejorar el retorno venoso: La presión empuja el líquido hacia arriba en la pierna, lo que permite que la sangre fluya libremente desde las piernas hacia el corazón.
Prevenir el estancamiento: Al evitar que la sangre se acumule en las venas de las piernas, se reduce significativamente el riesgo de formación de coágulos.
Reducir la hinchazón: La compresión ayuda a prevenir la acumulación de líquido en los tejidos, reduciendo el edema.
Estimular la bomba muscular: Cuando te mueves, los calcetines estimulan los músculos de la pantorrilla, mejorando aún más la circulación.
Tipos y niveles de compresión
Los calcetines de compresión vienen en diferentes niveles de presión, medidos en mmHg (milímetros de mercurio):
Compresión leve (8-15 mmHg): Adecuada para prevención general y comodidad durante viajes.
Compresión moderada (15-20 mmHg): Recomendada para viajeros con factores de riesgo leves.
Compresión firme (20-30 mmHg): Utilizada en la mayoría de estudios de viajes aéreos y recomendada para personas con mayor riesgo de TVP.
Compresión extra firme (30-40 mmHg): Generalmente reservada para uso médico específico bajo supervisión médica.
Uso correcto durante el viaje
Para maximizar los beneficios de los calcetines de compresión durante viajes largos ten en cuenta los siguientes factores:
Momento de colocación: Ponlos antes de abordar el avión o comenzar el viaje por carretera para asegurar que tus piernas tengan el soporte que necesitan desde el inicio.
Duración: Mantén los calcetines puestos durante todo el viaje y, idealmente, unas horas después de llegar a tu destino.
Ajuste adecuado: Los calcetines deben sentirse ajustados pero no dolorosamente apretados. Un ajuste incorrecto puede cortar la circulación en lugar de mejorarla.
Cuidado y mantenimiento: Lava los calcetines según las instrucciones del fabricante para mantener su elasticidad y efectividad.

Estrategias durante el vuelo
Una vez que estés en el avión o vehículo, existen múltiples estrategias que puedes implementar para mantener la circulación activa y minimizar los riesgos para la salud de tus pies. La clave está en combinar el movimiento regular con técnicas específicas de activación circulatoria.
Ejercicios en el asiento
Incluso en el espacio limitado de un asiento de avión o automóvil, puedes realizar ejercicios efectivos que promuevan la circulación sanguínea:
Círculos de tobillo: Levanta los pies del suelo y gira los pies como si estuvieras dibujando círculos con los dedos de los pies. Continúa durante 15 segundos, luego invierte la dirección. Repite según sea necesario.
Bombeo de pies: Mantén los talones en el suelo y levanta la parte delantera de los pies hacia ti lo más alto posible. Mantén durante uno o dos segundos, luego aplana los pies y levanta los talones lo más alto posible, manteniendo las puntas de los pies en el suelo. Continúa durante 30 segundos y repite según sea necesario.
Elevaciones de rodilla: Manteniendo la pierna doblada, levanta la rodilla hacia el pecho. Regresa a la posición normal y repite con la otra pierna. Repite de 20 a 30 veces para cada pierna.
Extensiones de piernas: Si tienes espacio suficiente, extiende las piernas rectas y flexiona los tobillos, tirando de los dedos de los pies hacia ti.
Movimiento y caminatas
Aunque puede ser difícil moverse en aviones modernos debido al tamaño y configuración de las cabinas, es importante intentar levantarse y caminar cuando sea posible.
Frecuencia recomendada: Intenta levantarte y caminar cada 1-2 horas durante vuelos largos.
Comunicación con la tripulación: Si sabes que eres propenso a coágulos sanguíneos, puedes alertar a la aerolínea antes del vuelo para que la tripulación sea más tolerante al permitirte moverte por el avión.
Selección de asiento: Elige un asiento de pasillo cuando sea posible para poder caminar cada 2-3 horas y tener más facilidad para hacer ejercicios de piernas.
Optimización del espacio
Aprovecha al máximo el espacio disponible para mantener tus piernas cómodas:
Equipaje de mano: No coloques todo debajo del asiento frente a ti. Si no tienes que viajar con mucho equipaje, guarda todo en el compartimento superior. Esto te dará más espacio para mover los pies.
Evita cruzar las piernas: Cruzar las piernas puede reducir la circulación sanguínea y empeorar los problemas de hinchazón.
Usa reposapiés: Cuando esté disponible, usa el reposapiés o descansa los pies sobre el equipaje para elevarlos ligeramente.
Ropa holgada: Usa ropa cómoda y holgada que no restrinja tu movimiento y evite la ropa interior ajustada.

Cuidados durante viajes por carretera
Los viajes largos por carretera presentan desafíos únicos para la salud de los pies, pero también ofrecen más flexibilidad para implementar estrategias preventivas.
A diferencia de los vuelos, donde el espacio y las oportunidades de movimiento están más limitados, los viajes por carretera te permiten mayor control sobre el entorno y la posibilidad de paradas más frecuentes.
Planificación de paradas estratégicas
La planificación adecuada de las paradas puede marcar una diferencia significativa en tu comodidad y salud circulatoria:
Frecuencia recomendada: Incluye descansos en tu horario de viaje para estirarte y caminar cada 2-3 horas. Estas paradas no solo benefician la circulación, sino que también mejoran la seguridad al reducir la fatiga del conductor.
Duración de las paradas: Dedica al menos 10-15 minutos a cada parada para caminar y hacer ejercicios de estiramiento efectivos.
Selección de ubicaciones: Planifica paradas en áreas de descanso que ofrezcan espacio suficiente para caminar, como centros comerciales, parques o áreas de servicio grandes.
Ejercicios específicos para paradas
Durante las paradas, aprovecha la oportunidad para realizar ejercicios más amplios que no son posibles en el vehículo:
Caminata activa: Camina enérgicamente durante 5-10 minutos para activar la bomba muscular de las pantorrillas y mejorar la circulación.
Estiramientos de pantorrillas: Colócate frente a una pared o el vehículo, pon las manos contra la superficie y da un paso atrás con una pierna, manteniendo el talón en el suelo. Mantén el estiramiento durante 30 segundos y cambia de pierna.
Elevaciones de talones: Levántate sobre las puntas de los pies y baja lentamente. Repite 15-20 veces para activar los músculos de las pantorrillas.
Flexiones de tobillo: Siéntate en el borde del asiento del automóvil con las piernas extendidas y flexiona y extiende los tobillos repetidamente.
Optimización del asiento del vehículo
Si eres pasajero, puedes optimizar tu posición para mejorar la circulación:
Ajuste del asiento: Ajusta el asiento para que tus rodillas estén ligeramente más bajas que tus caderas y tus pies puedan descansar cómodamente en el suelo.
Uso de cojines: Un cojín lumbar puede mejorar la postura y reducir la presión en las piernas.
Cambios de posición: Cambia de posición regularmente, incluso pequeños movimientos pueden ayudar a mantener la circulación activa.
Elevación de piernas: Cuando sea seguro y apropiado, eleva las piernas en el asiento (si viajas como pasajero) para mejorar el retorno venoso.

Hidratación y nutrición durante el viaje
El mantenimiento de una hidratación adecuada y la elección correcta de alimentos durante viajes largos son factores cruciales que influyen directamente en la circulación sanguínea y la prevención de la hinchazón en los pies. La deshidratación puede espesar la sangre y dificultar la circulación, mientras que ciertos alimentos pueden contribuir a la retención de líquidos.
Estrategias de hidratación
Hidratación gradual: Bebe agua regularmente en pequeñas cantidades en lugar de grandes volúmenes de una sola vez. Apunta a beber al menos un vaso de agua por cada hora de viaje.
Timing estratégico: Comienza a hidratarte bien antes de tu viaje y asegúrate de tener una botella de agua contigo o comprar una después de pasar por seguridad, en caso de que sientas reticencia a hacer tantas peticiones de agua a los asistentes de vuelo en el caso de que viajes en avión, o para en una estación de servicio si vas en carretera..
Vigila el color de la orina: Un indicador simple de hidratación adecuada es el color de la orina, que debe ser de color amarillo limón pálido. En viajes cortos, de menos de 4 horas, no es necesario tener este aspecto en cuenta. Sin embargo, en viajes de larga distancia, como por ejemplo un vuelo transoceánico, es importante vigilar el grado de hidratación.
Alimentos y bebidas a evitar
Limitación de cafeína y alcohol: Tanto la cafeína como el alcohol pueden llevar a la deshidratación. Es mejor limitar estas bebidas, especialmente en vuelos largos o trayectos en automóvil.
Evitar el exceso de sodio: Los alimentos con alto contenido de sodio pueden exacerbar la retención de líquidos y empeorar la hinchazón. Evita las comidas saladas y los snacks procesados antes y durante el viaje.
Medicamentos para dormir: Evita las pastillas para dormir y sedantes durante el vuelo, ya que el efecto de estos limitará aún más tu movilidad.
Alimentos que favorecen la circulación
Alimentos hidratantes: Incorpora frutas y verduras con alto contenido de agua en tus snacks de viaje. Alimentos como pepinos, naranjas y sandía pueden contribuir a tu hidratación general.
Alimentos ricos en potasio: Los plátanos, aguacates y otros alimentos ricos en potasio pueden ayudar a equilibrar los electrolitos y reducir la retención de líquidos.

Recuperación después del viaje
Una vez que llegues a tu destino, es importante continuar con cuidados específicos para ayudar a tu cuerpo a recuperarse de los efectos del viaje largo y restaurar la circulación normal. La recuperación activa puede acelerar significativamente el retorno a la normalidad y prevenir complicaciones tardías.
Primeras horas después del viaje
Movimiento inmediato: Tan pronto como sea posible después del vuelo, da una caminata enérgica para que la sangre fluya y reducir cualquier hinchazón persistente. Caminar promueve la circulación y ayuda a tu cuerpo a adaptarse después de un largo período de estar sentado.
Continuación de la compresión: Considera continuar usando calcetines de compresión durante unas horas después de tu vuelo (o ponértelos si los habías olvidado durante el vuelo) para ayudar a manejar la hinchazón.
Elevación de las piernas: Una vez que llegues a tu destino, tómate tiempo para descansar y elevar los pies. Esto es especialmente importante si experimentas hinchazón persistente.
Técnicas de recuperación activa
Masaje de pies y piernas: Un masaje suave de pies y piernas puede ser una forma altamente efectiva de reducir la hinchazón después de un vuelo. Masajear las piernas y los pies estimula la circulación, ayudando a mover el líquido acumulado de vuelta al torrente sanguíneo.
Ejercicios de estiramiento: Realiza estiramientos suaves para las piernas y los tobillos para aliviar la tensión y mejorar la flexibilidad. Puedes hacer estiramientos simples de pantorrillas o isquiotibiales para prevenir la rigidez y la hinchazón.
Hidratación continuada: Mantente hidratado y evita alimentos salados, ya que la deshidratación y el alto sodio pueden exacerbar la hinchazón.
Identificación de las señales de alarma
Es crucial saber reconocer los síntomas que requieren atención médica inmediata. Cualquier cosa fuera de lo normal dentro de una o dos semanas después de un vuelo largo: dolor en las piernas, molestias, sensación de pesadez en la pierna, hinchazón, etc. podría ser un coágulo sanguíneo.
Síntomas de trombosis venosa profunda (TPV) que requieren atención inmediata:
- Dolor, sensibilidad e hinchazón en la parte afectada (generalmente una pierna).
- Piel caliente al tacto en la zona afectada.
- Enrojecimiento o decoloración de la piel.
- Síntomas unilaterales (que afectan solo una pierna).
Poblaciones especiales y consideraciones específicas
Ciertos grupos de personas requieren precauciones adicionales o diferentes cuando viajan largas distancias. Entender estas necesidades específicas puede ayudar a prevenir complicaciones y asegurar un viaje más seguro y cómodo.
Personas con condiciones médicas preexistentes
Diabetes: Las personas con diabetes necesitan tomar precaución extra, ya que cualquier entumecimiento resultante de la neuropatía significa que pueden no sentir ningún daño. Revisa tus pies diariamente, no camines descalzo y ante la menor señal de un problema consulta a tu médico.
Enfermedad vascular periférica: Las personas con mala circulación por enfermedad arterial periférica deben usar calcetines de compresión con precaución y siempre bajo supervisión médica.
Antecedentes de coágulos sanguíneos: Si has tenido una TVP previa o si un miembro de la familia tiene antecedentes de coágulos sanguíneos o un trastorno hereditario de coagulación, habla con tu médico para conocer más sobre tus riesgos individuales antes de viajar.
Mujeres embarazadas
El embarazo es un momento ideal para usar calcetines de compresión, especialmente los que llegan hasta el muslo. También hay evidencia de que la enfermedad venosa es más prevalente durante el embarazo, y los calcetines de compresión son una terapia estándar.
Consideraciones específicas para embarazadas:
- Mayor riesgo de TVP debido a cambios hormonales.
- Tendencia aumentada a la hinchazón de pies y tobillos.
- Necesidad de movimiento más frecuente durante viajes largos.
- Importancia de la hidratación adecuada.
Adultos mayores
Los adultos mayores tienen mayor riesgo de desarrollar problemas circulatorios durante viajes largos debido a:
- Menor elasticidad de los vasos sanguíneos.
- Posible disminución de la movilidad.
- Mayor probabilidad de tener condiciones médicas preexistentes.
- Uso potencial de medicamentos que afectan la coagulación.
Atletas y personas muy activas
Aunque paradójicamente, las personas muy activas también pueden estar en riesgo durante viajes largos. La inactividad súbita puede ser más impactante en cuerpos acostumbrados al movimiento constante. Además, pueden subestimar los riesgos debido a su buena condición física general.
Los calcetines de compresión pueden ser especialmente beneficiosos para la recuperación.

Preguntas frecuentes (FAQs)
¿Qué tipo de calzado debo llevar si hago un viaje en avión?
Para vuelos largos, elige zapatos que sean fáciles de quitar y poner (para los controles de seguridad), cómodos para usar durante varias horas, y que tengan algo de espacio extra para acomodar la hinchazón natural que ocurre durante los vuelos.
Los slip-on con buen soporte del arco son ideales, o zapatillas deportivas cómodas con cordones elásticos. Evita zapatos nuevos, tacones altos, o calzado muy ajustado. Considera llevar calcetines de repuesto en caso de que tus pies suden durante el vuelo.
¿Son útiles los calcetines de compresión para viajes largos?
No todos los viajeros necesitan calcetines de compresión. Las pautas de la Sociedad Americana de Hematología no los recomiendan para viajeros de bajo riesgo en vuelos cortos.
Sin embargo, son beneficiosos para viajes de más de 4 horas, especialmente si tienes factores de riesgo como edad mayor de 40 años, obesidad, uso de anticonceptivos orales, antecedentes de coágulos, o si permanecerás inmóvil durante períodos prolongados.
Incluso personas jóvenes y saludables pueden beneficiarse de usarlos en vuelos muy largos, ya que ayudan a reducir la hinchazón y la fatiga en las piernas.
¿Con qué frecuencia debo levantarme y caminar durante un vuelo largo?
Los expertos recomiendan levantarse y caminar cada 1-2 horas durante vuelos largos. Si no puedes caminar (debido a turbulencias o restricciones del servicio), al menos realiza ejercicios en el asiento cada 30 minutos: círculos de tobillo, bombeo de pies, y elevaciones de rodilla. Elige un asiento de pasillo cuando sea posible para facilitar el movimiento. Comunica a la tripulación si tienes factores de riesgo para coágulos sanguíneos, ya que pueden ser más flexibles con el movimiento.
¿Por qué se me hinchan las piernas cuando hago un viaje largo?
La hinchazón de piernas durante viajes largos es resultado de varios factores que trabajan en conjunto. Principalmente, cuando permaneces sentado inmóvil durante períodos prolongados, la bomba muscular de las pantorrillas no funciona eficientemente. Normalmente, cuando caminas, estos músculos se contraen y ayudan a empujar la sangre de vuelta hacia el corazón. Sin este movimiento, la sangre tiende a acumularse en las venas de las piernas debido a la gravedad.
Además, en los vuelos, la presión de cabina reducida y la deshidratación pueden alterar el equilibrio de fluidos en tu cuerpo. Los asientos estrechos también comprimen los vasos sanguíneos detrás de las rodillas, dificultando aún más el retorno venoso. Todo esto resulta en la acumulación de líquido en los tejidos de las piernas y pies, causando esa sensación de hinchazón y pesadez que experimentas al final de un viaje largo.
¿Puedo prevenir la hinchazón de pies completamente durante viajes largos?
Aunque no siempre es posible prevenir completamente la hinchazón durante viajes largos, sí puedes minimizarla significativamente. Usa calcetines de compresión, mantente hidratado, evita el exceso de sal y alcohol, realiza ejercicios regulares en el asiento, y eleva las piernas cuando sea posible.
La hinchazón leve es normal y generalmente se resuelve dentro de unas horas después del viaje. Sin embargo, la hinchazón severa, unilateral, o acompañada de dolor requiere atención médica.
¿Qué debo hacer si mis pies se hinchan mucho durante el viaje?
Si experimentas hinchazón significativa durante el viaje, aumenta la frecuencia de ejercicios en el asiento, bebe más agua, y trata de elevar las piernas si es posible. Aplica compresas frías si están disponibles. Si la hinchazón es solo en una pierna, va acompañada de dolor, calor, o enrojecimiento, informa inmediatamente a la tripulación del vuelo o busca atención médica, ya que estos pueden ser síntomas de trombosis venosa profunda.
¿Es seguro tomar medicamentos para dormir durante vuelos largos?
No se recomienda tomar pastillas para dormir durante vuelos largos, especialmente si tienes factores de riesgo para coágulos sanguíneos. Estos medicamentos reducen aún más tu movilidad y pueden mantenerte inmóvil durante períodos peligrosamente largos.
Si necesitas ayuda para dormir, consulta con tu médico sobre alternativas más seguras, como melatonina en dosis bajas, y asegúrate de programar alarmas para levantarte y moverte periódicamente.
¿Los niños también están en riesgo durante viajes largos?
Los niños generalmente tienen un riesgo mucho menor de desarrollar problemas circulatorios graves como la TVP durante viajes largos. Sin embargo, también pueden experimentar hinchazón y molestias. Asegúrate de que se muevan regularmente, mantenlos hidratados con agua (no bebidas azucaradas), y considera calcetines de compresión suaves para vuelos muy largos si tu pediatra lo aprueba. Los niños son naturalmente más activos, lo que puede ser beneficioso, pero también necesitan recordatorios para hacer ejercicios simples durante el vuelo.
¿Debo preocuparme por los coágulos sanguíneos en viajes por carretera tanto como en vuelos?
Sí, el riesgo de coágulos sanguíneos se aplica a cualquier forma de viaje donde las personas estén expuestas a inmovilidad prolongada sentados, incluyendo automóvil, autobús o tren. El proyecto WRIGHT de la OMS encontró que el riesgo aumentado se aplica a otras formas de viaje, no solo vuelos. Sin embargo, los viajes por carretera ofrecen más flexibilidad para hacer paradas frecuentes y moverte, lo que puede reducir significativamente el riesgo. Planifica paradas cada 2-3 horas para caminar y estirar las piernas.
¿Cómo me pueden ayudar los calcetines biomecánicos Podoks en viajes largos?
Los calcetines biomecánicos Podoks pueden ser especialmente beneficiosos durante viajes largos porque combinan las ventajas de la compresión con soporte específico para la fascia plantar y la biomecánica del pie.
Su diseño por podólogos ayuda a reducir la fatiga muscular plantar que puede intensificarse durante períodos prolongados de inactividad, mientras que su tecnología de materiales mantiene los pies secos y cómodos.
Son particularmente útiles para viajeros que planean caminar mucho en su destino, ya que preparan los pies para la actividad posterior al viaje.
¿Qué calzado es el más adecuado para conducir en un viaje largo?
Lo más importante es evitar chanclas, sandalias, botas pesadas o de aña alta, tacones o zapatos nuevos a estrenar. El calzado inadecuado no sólo contribuye a la incomodidad sino también al riesgo de sufrir un accidente. Las opciones más recomendadas son unas zapatillas deportivas de suela fina o zapatos como mocasines o loafers. Evita las zapatillas de suela gruesa tipo trekking.
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